DIARIOS DE BICICLETAS Y PEDALERAS

Por: Omar Narrea, profesor de la Escuela de Gestión Pública- Universidad del Pacífico (Lima)

A medida que el transporte público se moderniza, la ciudad se transforma en un espacio que amplía nuestras opciones de bienestar y rompe nuestros esquemas. Parte de este cambio tiene a las pedaleras como protagonistas contra una Lima que figura como una de las ciudades con el transporte más peligroso del mundo para las mujeres (Thomson Reuters, 2014). A diferencia de los sistemas actuales caracterizados por su informalidad, sistemas de transporte institucionales producen la percepción de confianza. Esta sensación de seguridad aumenta el uso de los servicios públicos con resultados alentadores como los que se ven en la Línea 1 del metro donde el 52% de pasajeros diarios son mujeres.

A modo de ver qué pasaba en una vía con las condiciones para el ciclismo, Mobilis realizó un estudio para la Organización Panamericana de la Salud (2016) sobre el uso de la bicicleta en la Avenida Arequipa. Allí se confirmó la tendencia de este medio como una buena alternativa para llegar al trabajo. Otro de los hallazgos más resaltantes fue ver la alta participación femenina (24% del total) a la hora punta en las ciclovías. Mirando de cerca esta cifra, se encuentra que la seguridad sigue siendo clave para motivar a la ciclista pues a través de la avenida Arequipa, el uso de las dos ruedas es mayor en los distritos con favorable percepción de seguridad para las mujeres como Miraflores (30%) y San Isidro (22%) que en los distritos más expuestos a riesgos como Lince (15%) y Cercado (10%).

A pesar de no ser una ciudad como Santiago donde el 50% son ciclistas mujeres, los datos anteriores animan a creer que los problemas de la ciudad ponen a la bici como un buen tubo de escape urbano. Sabemos que las políticas existen cuando dejan el discurso y se ven en la calle. Así, varios municipios han empezado a responder a los grupos ciclistas y han apostado por construir ciclovías que actualmente ya ocupan 200 kilómetros de la ciudad. Curiosamente, la falta de articulación de las 50 ciclovías existentes entre 14 distritos es un problema que también comparte el sistema de transporte motorizado donde cada municipio aplica su propia reglamentación o semaforización, rompiendo la lógica de una ciudad fluida e integrada.

En otras ciudades como Londres, desde sus autoridades metropolitanas de movilidad se ha incentivado el pedaleo como medio de transporte. Por ello, hay una gran oportunidad en la creación de la Autoridad Única del Transporte de Lima y Callao para que integre a las bicicletas como parte de la oferta de transporte multi-modal. Además, para darle un enfoque de sostenibilidad y género, esta autoridad debe favorecer la cultura del respeto a los distintos grupos de ciclistas con infraestructura y seguridad vial focalizada en la diversidad.

El 7mo Foro Mundial da testimonio de que las mujeres participan en la recuperación de la ciudad y con mucho valor escriben sus diarios de bicicletas. Su mensaje justo llega en momentos de preparación de elecciones municipales para que los candidatos incluyan en sus propuestas compromisos con la movilidad sostenible. El camino hacia una ciudad sostenible no es tan largo si se pedalea en la misma dirección.

Nota: Para conocer las conferencias y mesas relacionadas al tema de género, ver programa del foro, día 23 de febrero. http://www.fmb7.org/programa/